
Después de 13 días, 3.254 kilómetros, tres parques, seis lugares para dormir, siete hamacas, muchos municipios, grandes satisfacciones y un par de decepciones (3 flamingos) ...regresamos!!!!!!
El Parque Gallineral, me pareció el verdadero "Paquete Santandereano" entendimos aquella canción que dice que "si pasas por San Gil, amigo mío" es que no vale la pena ir hasta allá sólo por eso! ahora que si vas pasando bien puedes dedicarle la media hora de descanso del almuerzo y chulear la visita al parque que no ha sido muy bien mantenido; pero si tienes suerte y esa noche hay luna llena, descansas en camping y cuentas con un buen vino; la llegada de la noche puede ser muy reconfortante.
El Parque Nacional del Chicamocha es antecedido por una vista majestuosa del cañón del mismo nombre que alcanza a exaltar los sentidos especialmente si pensamos en las gestas que otros han librado por esos parajes inhóspitos y hasta crueles; al ingresar al parque te sorprende un gran aviso que informa que "el precio de la boleta que usted ha cancelado incluye un seguro de vida, asegúrese de llevarla siempre con usted en caso de alguna reclamación" (no sic); la oferta del parque incluye un homenaje a la raza Santanderana, que recrea con lujo de detalles una cultura admirable; el teleférico es aterrador desciende de 1720 metros a 610 y luego asciende a 1450.."un espectáculo". La visita dura unas cuatro horas incluído el almuerzo. Hotel de carretera en Girón, buen y merecido descanso!
De Santa Marta, nada especial, excepto por la posibilidad de reencontrarse con amigos, por lo demás playas atiborradas de "cachacos" (yo entre ellos) con los hombros colorados (en el caso mio,negros)
El parque Tayrona genial como siempre, un lugar paradisiáco con playas increíbles y un mar de tonalidades verdes y azules que te hacen soñar hasta con lo imposible.(opss).
La Guajira hermosa!! con gente franca y alegre, unos paisajes de desierto que complementan la ya diversa oferta de este país, el Cabo de la vela es un lugar romántico y hermoso que ya quisieran muchos para sí, con la frescura de los alojamientos en hamaca y la comida de mar a precios increíbles; la belleza del cielo estrellado en las noches y la nostalgia de los atardeceres te emocionan hasta las lágrimas. Dos días allí son suficientes para recargar energías.
Gracias amiga por esa narracion y apreciacion, aunque no he tenido aun la oportunidasd de conocer los otros parques, tuve el privilegio de conocer El Cabo de la Vela, y es uno de mis lugares favoritos de mi bella Colombia, lo conoci cuando era una jovencita con espiritu aventurero, y aun guardo en mi memoria el olor del mar y esa inigualable brisa, es un lugar magico, gracia por recordarmelo.
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