Nuevamente desperté nostálgica, no tengo remedio!
Quizá en mi vida pasada fuí cantante de tangos o poeta nadaista y ese espiritu me arrastra en algunas madrugadas por entre los nubarrones de sus desasosiegos; Piazzola toca su bandoneon en una penumbra; tan cerca de mí que me dejo mecer por sus notas en un melancóloco arrullo y, termino murmurando que "las tardecitas de Buenos Aires tienen ese.. qué se yo!...".
Sartre se somete a la búsqueda de la libertad como un pájaro que por lo alto de su vuelo ha perdido el camino. Sin embargo, me sobrepongo pensando en mi vida futura, entonces, Sueño!!. Sueño con mares y luces, con risas y flores... contigo!
viernes, 22 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
De aterdeceres y arreboles.
En estos días de verano con los que empezamos el año, se nos ha premiado con unos atardeceres maravillosos llenos de arreboles; conformados estos, por unas nubes teñidas en distintas tonalidades de rojos, anaranjados y amarillos que danzan sobre el cielo intensamente azul javascript:void(0)magnificando los contrastes entre la luz y las sombras que dibujan los cerros.
Una escena maravillosa y altamente nostálgica, especialmente para quienes vivimos colgados de las estrellas y que hemos disfrutado estos dilatados atardeceres que nos hacen soñar, evocar y proyectar todos nuestros sentimientos, especialmente si luego aparece una luna nueva, sugestiva, inspiradora, igualmente contrastante con los demás matices del cielo.
Una escena maravillosa y altamente nostálgica, especialmente para quienes vivimos colgados de las estrellas y que hemos disfrutado estos dilatados atardeceres que nos hacen soñar, evocar y proyectar todos nuestros sentimientos, especialmente si luego aparece una luna nueva, sugestiva, inspiradora, igualmente contrastante con los demás matices del cielo.
jueves, 14 de enero de 2010
Manejando mi carro por la carretera!!

"Manejando mi carro por la carretera..." Con esta frase inicia una divertida canción de La Sonora Ponceña, que hace gala de esa alegre y placentera actividad, como es la de conducir; y, así lo he vivido personalmente desde el primer momento en que tuve posibilidad de guiar un vehículo.
En esta sociedad en la que es cada vez es más frecuente que las mujeres demostremos nuestras capacidades en situaciones relacionadas con el manejo de las empresas,procesos y actividades; desde las más básicas hasta las más complejas; y todo esto, sin abandonar nuestras responsabilidades familiares, o nuestra vocación natural por el amor y la ternura; parece increíble que se nos siga desautorizando en asuntos tan sencillos y tan mecánicos como el simple hecho de manejar un carro, el cual no es más que una herramienta, tan útil como el computador, el celular o la cafetera.
Declaro inaceptable que ante un incidente de tránsito simple o grave en el que se involucre una mujer, automáticamente se le tilde de "culpable, por bruta" y que los conductores que pasan deban gritarle que "aprenda a manejar"; en estos casos, aún para el agente de tránsito, la mujer es culpable hasta que demuestre lo contrario.
Reclamo en nombre de todas las mujeres, pero especialmente de las Colombianas, el respeto que merecemos por nuestros logros, por las que se levantan muy temprano a asegurarse que los niños vayan seguros al colegio, por las que lideran procesos productivos, financieros o de servicios, por las que trasnochamos estudiando mientras la familia duerme y la lavadora se agita desesperada, o simplemente por las que encontramos en el hecho de conducir un placer que no tiene porque estar reservado reservado exclusivamente a los hombres.
Esto, lejos de ser un discurso de "feminista" que pudiera tildarse de mamerto a estas alturas del siglo,(mmmmhhh?) de un siglo!;(como dirían nuestros amigos de Les Luthiers), no es más que un llamado al sentido común. Acudo a los hombres inteligentes que hacen gala de su lado femenino para que nos ayuden a sensibilizar a sus congéneres de la inexistencia de una relación excluyente entre el volante y la masculinidad.
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martes, 12 de enero de 2010
Regreso de Vacaciones

Después de 13 días, 3.254 kilómetros, tres parques, seis lugares para dormir, siete hamacas, muchos municipios, grandes satisfacciones y un par de decepciones (3 flamingos) ...regresamos!!!!!!
El Parque Gallineral, me pareció el verdadero "Paquete Santandereano" entendimos aquella canción que dice que "si pasas por San Gil, amigo mío" es que no vale la pena ir hasta allá sólo por eso! ahora que si vas pasando bien puedes dedicarle la media hora de descanso del almuerzo y chulear la visita al parque que no ha sido muy bien mantenido; pero si tienes suerte y esa noche hay luna llena, descansas en camping y cuentas con un buen vino; la llegada de la noche puede ser muy reconfortante.
El Parque Nacional del Chicamocha es antecedido por una vista majestuosa del cañón del mismo nombre que alcanza a exaltar los sentidos especialmente si pensamos en las gestas que otros han librado por esos parajes inhóspitos y hasta crueles; al ingresar al parque te sorprende un gran aviso que informa que "el precio de la boleta que usted ha cancelado incluye un seguro de vida, asegúrese de llevarla siempre con usted en caso de alguna reclamación" (no sic); la oferta del parque incluye un homenaje a la raza Santanderana, que recrea con lujo de detalles una cultura admirable; el teleférico es aterrador desciende de 1720 metros a 610 y luego asciende a 1450.."un espectáculo". La visita dura unas cuatro horas incluído el almuerzo. Hotel de carretera en Girón, buen y merecido descanso!
De Santa Marta, nada especial, excepto por la posibilidad de reencontrarse con amigos, por lo demás playas atiborradas de "cachacos" (yo entre ellos) con los hombros colorados (en el caso mio,negros)
El parque Tayrona genial como siempre, un lugar paradisiáco con playas increíbles y un mar de tonalidades verdes y azules que te hacen soñar hasta con lo imposible.(opss).
La Guajira hermosa!! con gente franca y alegre, unos paisajes de desierto que complementan la ya diversa oferta de este país, el Cabo de la vela es un lugar romántico y hermoso que ya quisieran muchos para sí, con la frescura de los alojamientos en hamaca y la comida de mar a precios increíbles; la belleza del cielo estrellado en las noches y la nostalgia de los atardeceres te emocionan hasta las lágrimas. Dos días allí son suficientes para recargar energías.
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Persiguiendo una estrella
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