En estos días de verano con los que empezamos el año, se nos ha premiado con unos atardeceres maravillosos llenos de arreboles; conformados estos, por unas nubes teñidas en distintas tonalidades de rojos, anaranjados y amarillos que danzan sobre el cielo intensamente azul javascript:void(0)magnificando los contrastes entre la luz y las sombras que dibujan los cerros.
Una escena maravillosa y altamente nostálgica, especialmente para quienes vivimos colgados de las estrellas y que hemos disfrutado estos dilatados atardeceres que nos hacen soñar, evocar y proyectar todos nuestros sentimientos, especialmente si luego aparece una luna nueva, sugestiva, inspiradora, igualmente contrastante con los demás matices del cielo.

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