Hace poco un amigo a quien quiero mucho a quien pretendo ganar para el lado de la confianza, ante un asedio permanente de mi parte con este tema, me devolvió la inquietud, preguntándome “para ti, qué es confianza?” ; buena pregunta!, pensé.
Aventurando una respuesta con algo de toque filosófico y poético, le dije: “confianza es permitir que la otra persona te ponga una venda en los ojos, te describa y te marque el camino a seguir y que tú, sólo con eso, te aventures a recorrer el camino tomado de su mano sin sentir en ningún momento la tentación de quietarte la venda, y que al final del camino, cuando abras los ojos, descubras que todo es tal cual te lo describió”
Sentí que le pareció un poco subrreal, así que intenté una propuesta más aterrizada; la confianza – le dije – es saber que la otra persona actuará, al menos en lo que se refiere a ti, como si estuviera en tus zapatos. Esta vez yo me sentí demasiado prosaica, así que decidí consultar algunas fuentes, los hallazgos fueron diversos, pero con el ánimo de retomar y alimentar aquella conversación me permití recopilar algunas de las piezas más interesantes.
Para la Real Academia de la Lengua Española, confianza es la “Esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea.” A mi forma de ver esta definición se aplicaría muy bien a las cosas; creo que la confianza entre personas implica un poco más de sentimientos; sensaciones y sinergias capaces de construir imperios o, en caso contrario – desconfianza – derrumbar catedrales.
Stephen Covey, el autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, y un gran motivador de líderes, ha dicho en su libro Factor Confianza, que “La confianza es algo que si dejamos que se erosione termina derrumbando al gobierno más poderoso, a la empresa con más éxito, al liderazgo más influyente, a la amistad más sincera, al carácter más fuerte y al amor más profundo. Y si logramos desarrollarla y aprovecharla, la confianza encierra el potencial de generar un éxito y una prosperidad sin parangón en todos los ámbitos de la vida… ” Quizá aquí encontremos la clave del éxito o fracaso de muchas empresas y organizaciones de las que muchas veces nos hemos preguntado ¿cómo lo hacen?.
Uno de mis autores favoritos en el área de la administración, el señor Peter Druker dice, refiriéndose a la confianza, que “… puedes construir una organización que esté dispuesta a luchar, con una moral alta, que sepa comportarse, que confíe en sí misma, donde las personas tengan confianza mutua… porque sin confianza, no lucharán.”
Pero, a mí personalmente me inspiran mejor los más espirituales, así descubrí a Santa Teresa que decía que “sólo la confianza puede conducir al amor”, entiendo el amor como la expresión de esa capacidad de darlo todo por los demás; y tiene sentido, solo si tengo fe en los demás puedo vivir por ellos el gran mandamiento.
Sin embargo no todos los hallazgos fueron positivos, encontré que algunos autores tienen sus prevenciones frente a la confianza, Baltasar Gracián, por ejemplo, propuso que “la confianza es la madre del descuido”, queriendo sugerir que quien confía baja la guardia y termina cediendo terreno a otros para incursiones no apropiadas; a mí en lo personal no me lo parece.
Finalmente me identifico y me quedo con un proverbio chino que de alguna manera me define en lo que tiene que ver con la confianza, dice el proverbio “La puerta mejor cerrada es la que podemos dejar abierta”
Stella Rincón Castiblanco
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